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Mapas de recursos para la educación y el desarrollo rural
Una de las principales razones que nos movió a crear la Red Comunidades Rurales fue el claro desbalance de la inversión social en el ámbito rural. Y no nos referimos solamente a la que le corresponde hacer al Estado, ya sea municipal, provincial o nacional, sino a la que nos compete a todos desde los diferentes sectores de la sociedad. Creemos que la construcción colectiva de mapas regionales para la educación y el desarrollo rural puede ser una herramienta innovadora y de positivo impacto para quienes históricamente se encuentran más postergados.
¿Por qué hablamos de un desbalance en la inversión social para el ámbito rural?
Porque a pesar de que la mayor parte de los ingresos generados en el país provienen del agro, la minería y el turismo (todas actividades desarrolladas principalmente en el ámbito rural y/o natural), no existe una reinversión proporcional que esté dirigida a mejorar las condiciones de vida de los pobladores rurales en situación de riesgo, ni a promover alternativas para su desarrollo.
Porque las retenciones e impuestos que el Estado obtiene por las actividades nombradas, tampoco se traducen en políticas públicas que estén generando cambios concretos en las comunidades rurales, ni refuerzan significativamente los presupuestos de los programas que instituciones oficiales como el INTA, PSA, APN, INTI y universidades nacionales y regionales allí desarrollan.
Porque en la mayor parte de los casos la inversión pública en educación rural y formación profesional que realiza cada provincia es claramente insuficiente.
Porque los programas de responsabilidad social empresaria prácticamente no llegan a los parajes, comunidades o pequeños pueblos rurales con mayores índices de pobreza e indigencia.
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Porque de las más de cien mil organizaciones sociales que operan en el país, sólo unas pocas están enfocadas a la educación y desarrollo rural, siendo incluso muy dispar y aleatoria su distribución nacional.
Porque los aportes privados y públicos son mayoritariamente destinados a relativamente pocas organizaciones sociales de reconocida trayectoria. Organizaciones sociales de base o aquellas que son locales o regionales y que precisan fortalecer sus programas o mejorar su gestión cuentan con muy poco apoyo a pesar de su potencial alto impacto social.
- Porque apenas el 12, 2 % de la población rural tiene educación secundaria (9,7 % en el caso de la población rural dispersa).
Porque en vastas regiones del país, más del 70 % de la población rural no tiene acceso al agua potable, a una adecuada atención médica, a la justicia, al microcrédito y a la formación laboral.
¿Cómo construir estos mapas de recursos?
A pesar de lo complejo del tema, la Red Comunidades Rurales ha comenzado a trabajar intensamente con diferentes actores relacionados con la educación y el desarrollo rural a fin de analizar cuál podría ser una mecánica apropiada para construir colectivamente estas herramientas. Además de la investigación y los relevamientos en el terreno que ya se están implementando, se planea organizar uno o dos talleres regionales a modo de experiencia piloto. Los primeros pasos para poner en marcha esta iniciativa han sido posibles gracias al apoyo de la Fundación Avina. Quienes estén vinculados con esta temática están cordialmente invitados a participar y hacernos llegar sus aportes o sugerencias.
¿Qué resultados esperamos alcanzar?
La elaboración conjunta e intersectorial de mapas regionales de recursos para la educación y el desarrollo rural permitirá en forma progresiva instalar nuevos procesos de transformación social. La participación activa de los destinatarios en el diseño, ajustes y utilización de los mismos es una de las claves a perfeccionar. Si bien ha habido avances notables en algunas regiones, muchos programas sociales -tanto del sector privado como del sector público- intentan instalar modelos que se piensan útiles, pero que al retirar su apoyo no logran ser incorporados o asumidos como propios por los pobladores rurales, sean estos colonos, criollos o pertenecientes a pueblos originarios.
El desafío es inmenso y los resultados al principio parecerán pequeños. Tal como ocurre con el riego por goteo en una huerta, nuestra esperanza es que cada gota invertida mediante estos procesos alimente con eficiencia las raíces de nuevas plantas por más árido que sea el terreno en el que deban desarrollarse. Los mapas permitirán año tras año conocer con mayor exactitud cuál es la situación socioeconómica de los pobladores rurales, los problemas que enfrentan, las iniciativas que están dando mejores resultados y sobre todo cuáles son los recursos que desde los diferentes sectores de la sociedad pueden servir para acompañar un desarrollo humano justo y ambientalmente sostenible.
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"Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra" Paulo Freire, 1921-1997. Educador brasileño e influyente teórico de la educación
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