Este nuevo boletín de la Red lleva una carga emocional que equivale a varias toneladas de productos del agro. No es casualidad ya que mientras lo elaborábamos se
desató una crisis sin precedentes y miles de personas comenzaron a movilizarse tanto en el campo como en las ciudades. En ese contexto y por acciones previamente planificadas nos lanzamos a transitar las rutas y caminos de Buenos Aires, Santa Fé, Chaco y Formosa. Nuestro objetivo era comenzar a construir en forma colectiva a lo largo del noreste argentino el primero de una serie de mapas de recursos para el desarrollo sostenible en el ámbito rural. Una herramienta que será de gran utilidad y cuyos objetivos detallamos más adelante en una nota específica. En medio del conflicto decidimos continuar haciendo camino. ¿Por qué esquivar un momento histórico en el que buena parte del campo se unió para literalmente volcar sobre rutas y accesos a pueblos o ciudades, su producción, posición y descontento?
La fuerte cadena agroindustrial, principal motor económico del país, se tensó como nunca antes y el candado cerró las tranqueras provocando el desabastecimiento. El rechazo a las políticas oficiales se hizo oír con tractores y cacerolas, más que con alegres bombos y platillos. Las góndolas y escaparates de supermercados fueron vaciándose, mientras las rutas se iban nutriendo de productores rurales. Kilómetro a kilómetro vimos a familias enteras, chicos correteando con banderas, carteles cruzados entre cosechadoras y tractores, asambleas espontáneas, peregrinaciones con la Virgen, chatas, autos y 4 x 4 circulando lentamente en caravanas o amontonadas a la vera del camino. Mucho se ha escrito y se sigue expresando en estas semanas. Opiniones de todo tipo, tenor y color. Frases acertadas, desafortunadas, violentas y también estratégicamente elaboradas. Dirigentes y productores rurales por un lado y funcionarios por el otro. En el medio y valga la redundancia, los medios de difusión, descubriendo y cubriendo para el resto de la ciudadanía un suceso en apariencia claro pero que resulta mucho más complejo que lo observado en superficie. Lo obvio, arduas negociaciones por miles de millones de pesos en disputa y necesidad de reglas claras para producir y operar en un país que cíclicamente pierde credibilidad global. Lo no tan obvio, la diversidad de formas en las que los argentinos vemos el futuro desarrollo y nuestra incapacidad para acordar metas y poner en común aquellas fortalezas que podemos emplear cuando se nos presentan las oportunidades. Y es en esto último en donde queremos focalizarnos ya que no es la falta de recursos para volcar en el arca lo que nos preocupa (imagen compartida por el resto de la humanidad) sino su falta de rumbo económico, institucional, social y ambiental.
Los invitamos entonces a compartir un boletín atípico de la Red que incluye novedades sobre sus acciones y un punteo de reflexiones que fueron surgiendo a lo largo de intensas semanas donde lo rural y lo urbano se mezclaron como nunca antes.
Patricio Sutton
Director Ejecutivo