Desde marzo del 2003, un grupo de personas
en continuo crecimiento impulsamos la idea de construir una red de apoyo para el desarrollo de las comunidades rurales en nuestro país. La información disponible y la que fuimos obteniendo directamente de los destinatarios de esta red, nos muestra una gran atomización y desconexión de los esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de miles de familias del ámbito rural que individuos, organizaciones, instituciones oficiales y empresas vienen realizando.
Sabemos de problemas comunes a las distintas comunidades rurales relacionados con la falta de acceso a la educación, salud, formación laboral, empleo, justicia, conservación y buen uso del medio ambiente; también vemos un enorme desbalance de la inversión social y productiva. La mayoría de las veces los esfuerzos están dirigidos a atender las consecuencias de la falta de políticas e integración en materia de desarrollo rural y cuidado del medio ambiente. A medida que “explotan” y toman estado público ciertos problemas de altísima gravedad -muertes de niños por desnutrición, inundaciones, sequías, índices increíbles de desempleo, suicidio de jóvenes, etc.- se reacciona las situaciones y se moviliza a la sociedad, generalmente con soluciones sólo superficiales.
La falta de mapas socioeconómicos que integren los datos regionales y nacionales sobre los factores que generan pobreza o desarrollo en las comunidades rurales, sumada a la debilidad institucional de muchas organizaciones del sector social y a la falta de articulación efectiva entre ellas y los demás sectores, resulta en muy poca eficacia en los procesos de transformación social o incidencia en las políticas públicas.
Hay extensas regiones rurales del país en las que un gran porcentaje de su población vive en condiciones de extrema pobreza. En Formosa, Salta, Chaco, Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán, Misiones, Corrientes, Neuquén, La Rioja y Catamarca entre un 44 y un 63 % de las familias rurales tienen necesidades básicas insatisfechas. En varias de esas provincias el 70 % de los pobladores carece de acceso a agua potable, un porcentaje que en el ranking mundial nos coloca en peor situación que Kenia, Nigeria y Uganda.
El entorno ambiental se deteriora a un ritmo vertiginoso y son insuficientes las organizaciones sociales, acciones de gobierno o del sector privado que ayudan a revertir esa situación. Basta mencionar provincias como Formosa, Salta, Chaco, Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán, Misiones, Corrientes, Neuquén, La Rioja y Catamarca. Allí, entre un 44 y un 63 % de las familias rurales tienen necesidades básicas insatisfechas. En varias de esas provincias el 70 % de los pobladores carece de acceso a agua potable, un porcentaje que en el ranking mundial nos coloca en peor situación que Kenia, Nigeria y Uganda.
Resulta paradójico el nivel de olvido y desatención al desarrollo de los pobladores rurales, teniendo en cuenta que la mayor parte de los ingresos del país provienen del boom productivo del agro, de la extracción de petróleo, gas y otros minerales, y del creciente turismo orientado a los diversos paisajes naturales y rurales.
Dentro de los diferentes tipos de organizaciones sociales en nuestro país, las redes, representan menos del 7 %. Es por todo lo anterior y por los resultados de otros diagnósticos que sería muy largo mencionar que el 31 de mayo de 2006 nace la Fundación Red Comunidades Rurales. La misma fue constituida legalmente ante escribano público el día 20 de septiembre de 2006 y recibió su Personería Jurídica, mediante la resolución Nº 0085 de la Inspección general de Justicia, el 28 de febrero de 2007.
Miembros fundadores: Patricio Sutton, Pedro Friedrich, Alejandro Götz, Mara Subotovsky , Federico Chevallier Boutell y Marcelo Díaz
Queremos destacar que esta iniciativa es ahora realidad gracias al fuerte respaldo que originalmente le brindó Enrique Götz, quien siempre estará acompañándonos en nuestra memoria y corazones